La inteligencia artificial ha evolucionado más allá de ser simplemente una herramienta destinada a procesar datos y automatizar tareas. Actualmente, esta tecnología tiene la capacidad de analizar comportamientos, detectar patrones, prever decisiones e influir en cómo las personas reciben información y reaccionan en entornos digitales.
Según Kaspersky, estos avances representan una nueva frontera de riesgo: la protección de la autonomía cognitiva. Esto se refiere a la habilidad de los individuos para tomar decisiones de manera libre, sin ser perfilados, manipulados o influenciados de manera invisible por sistemas tecnológicos.







