Por Kelvin Ortiz Faña
El Pregonero, Santo Domingo.– Los recientes incidentes de posible uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía Nacional han reavivado la discusión sobre la eficacia de los mecanismos de supervisión y reforma de la institución. Esto ha llevado a poner en tela de juicio el liderazgo del director general, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, así como la influencia que, según diversas fuentes, tiene la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, en las decisiones del cuerpo policial.
El más reciente caso involucra la muerte de Darlin Enmanuel Mercado Reyes en Herrera, Santo Domingo Oeste. Este acontecimiento ha provocado una fuerte indignación pública y ha puesto nuevamente bajo el foco el comportamiento de algunos miembros de la Policía.
Un alto oficial de la Policía, que prefirió permanecer en el anonimato, comentó a El Pregonero que existe un sentimiento de desmotivación entre varios agentes, ya que muchas de las directrices que reciben provienen del Ministerio de Interior y Policía, en lugar de seguir la cadena de mando tradicional de la institución.
Este caso se suma a otros incidentes recientes donde ciudadanos han denunciado presuntos abusos policiales, lo que alimenta el debate sobre el cumplimiento de los protocolos de actuación y el respeto a los derechos fundamentales. Analistas y representantes de la sociedad civil han señalado que la repetición de estos hechos evidencia la necesidad de reforzar los controles internos, mejorar la capacitación de los agentes y asegurar una rendición de cuentas efectiva dentro de la Policía Nacional.
Asimismo, han surgido dudas sobre los resultados de la reforma policial promovida por el Gobierno, argumentando que situaciones como estas minan la confianza pública y cuestionan los avances proclamados en términos de profesionalización, transparencia y respeto a los derechos humanos.






