En el texto previo analizamos el mecanismo central del sistema financiero: cada mes, las ARS recibían un monto fijo por cada afiliado, conocido como per cápita, sin tener en cuenta si la persona se enfermaba con frecuencia, esporádicamente o no presentaba problemas de salud. Se asignaba la misma cantidad por un joven de 25 años que por una persona de 70 años.








