En las últimas décadas, Israel ha experimentado una notable transformación en su sector energético. Este cambio se caracteriza por el progresivo abandono del carbón y el petróleo, desplazándolos hacia el uso del gas natural y, más recientemente, hacia la adopción de energías renovables. Gracias a este proceso, Israel ha emergido como un actor energético capaz de abastecer y colaborar con otras naciones.








