La violencia de género afecta a toda la sociedad y descompone familias, pero los centros de salud juegan un papel crucial para prevenir consecuencias fatales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70 % y el 80 % de las mujeres que fueron víctimas de feminicidio o de intentos letales asistieron a una consulta médica antes del ataque, y el 42 % lo hizo en el mismo año de su fallecimiento.
Esta situación convierte al ámbito sanitario en el entorno más clave para identificar el riesgo oportunamente y salvar vidas.








