El Pregonero, Santo Domingo.- El director del Archivo General de la Nación ha calificado las acusaciones de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) contra los libros de texto de historia de 5.º y 6.º grado de la educación primaria como temerarias y deshonestas, sugiriendo que el presidente del gremio no los ha revisado.
El historiador Roberto Casaá defendió que tales libros se elaboraron según el currículo vigente, aunque con cierta libertad, abarcando desde la prehistoria de la isla hasta finales del siglo XX. Aclaró que solo algunos eventos del presente siglo son abordados de manera marginal, centrándose en aspectos como la población y las reformas constitucionales, en particular la del 2010.
En una entrevista con Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA, que se transmite cada domingo por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya para Estados Unidos, Casaá destacó que el equipo que trabajó en los libros se adhirió a un saber académico riguroso. Explicó que fueron elaborados por un equipo multidisciplinario que incluyó especialistas en distintas áreas, con el objetivo de que los textos fueran adecuados y atractivos para los estudiantes.
Casaá argumentó que las acusaciones de la ADP sobre una supuesta distorsión de la historia dominicana en esos libros son infundadas, afirmando que se basan en documentos y tradiciones historiográficas. Ante las críticas que sugieren una adecuación a una supuesta Agenda 2030 y una fusión con Haití, aseguró que tales afirmaciones son fantasías y que ha documentado la validez de los textos en cuestión.
El historiador también habló sobre Juan Pablo Duarte, describiéndolo como un demócrata radical y revolucionario, resaltando su rol crucial en la fundación de la República Dominicana y su oposición a todo tipo de racismo y clasismo. Casaá enfatizó que Duarte promovía una fusión de las diferentes etnias que conforman la población dominicana, opuesta a las ideologías conservadoras.
Por otro lado, Casaá rechazó categóricamente las afirmaciones de algunos historiadores de que Haití ocupó la parte oriental de la isla sin ánimo colonizador, defendiendo que existió una ocupación violenta por parte del Estado haitiano. Aunque reconoció la existencia de un partido prohaitiano en la región, afirmó que este no contaba con el respaldo de la mayoría de la población.






