Por Jesús Féliz
Un informe sobre la abstención electoral, elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos y presentado por la Junta Central Electoral (JCE), pone de manifiesto una realidad que debe ser considerada seriamente por los partidos políticos en la República Dominicana. La abstención no se reduce a ser un simple dato numérico, sino que constituye una clara señal política.
En el contexto de las elecciones presidenciales y congresuales programadas para mayo de 2024, aproximadamente el 45.6 % de los votantes no participó, cifra que en las elecciones municipales de febrero se elevó al 53.3 %. Además, la participación de los dominicanos en el exterior fue solo del 19 %. Estas estadísticas generan inquietudes: ¿cuáles son las razones por las que tantos ciudadanos se están alejando del proceso electoral?
Entre las causas señaladas por el estudio se encuentran la desconfianza en la política, el clientelismo, la falta de propuestas atractivas, la frustración por promesas incumplidas y diversas barreras prácticas para el ejercicio del voto, como el transporte y obligaciones laborales. Ante esta problemática, no se puede recurrir únicamente a campañas de movilización; es esencial recuperar la confianza de los ciudadanos. A pesar de los niveles de abstención, más del 75 % de la población sigue teniendo fe en la democracia como sistema de gobierno.
Para la Fuerza del Pueblo, que es el principal partido de oposición, estos resultados representan tanto un reto como una oportunidad para fortalecer su proceso de renovación y su estrategia hacia el 2028. Es fundamental responder a la desconfianza hacia los partidos con una mayor democracia interna, transparencia y rendición de cuentas, así como combatir el clientelismo con políticas basadas en derechos y soluciones colectivas.
Asimismo, es crucial atender a la juventud, quienes sienten que la política no refleja sus aspiraciones, creando espacios reales para su participación y liderazgo. La Fuerza del Pueblo ya ha comenzado a abordar algunos de estos desafíos a través de su Plan Estratégico de las Cinco Metas, el cual busca identificar las áreas con mayor abstención y establecer un diálogo con los ciudadanos, especialmente con los jóvenes y la diáspora.
Con la convicción de que el futuro electoral no se ganará a través de las mismas técnicas del pasado, la Fuerza del Pueblo entiende que será fundamental escuchar a los ciudadanos, comprender sus expectativas sobre la política y lo que desean de sus gobernantes. El gran reto no se limita a convertir a los abstencionistas en votantes del partido, sino a ayudar a restablecer la fe en la política y en el poder transformador del voto. Las próximas elecciones no solo se decidirán movilizando a los convencidos; será imprescindible recuperar la esperanza de quienes han perdido la fe, un desafío que podría resultar clave para el panorama político de 2028.





