Carlos Almonte, nombre ficticio, cerró su pequeño negocio hace dos años debido a una caída en las ventas y al incremento de costos. Decidió centrarse en nuevas oportunidades, creyendo que al cerrar la empresa y dejarla inactiva, podría olvidarse del asunto. No obstante, al intentar emprender un nuevo proyecto, se dio cuenta de que había errores que podrían costarle más de lo que había imaginado.






