
Para algunos, tener una propiedad en el Distrito Nacional podría ser un sueño. Para otros, vivir allí puede convertirse en un dolor de cabeza debido al caos vehicular. Para todos, sin embargo, hay un hecho innegable: una vivienda en esta demarcación tiende a ganar valor con el tiempo. No es para menos, se trata del territorio más denso, dinámico y demandado del país, donde los precios de construcción y la oferta inmobiliaria reflejan realidades urbanas profundamente distintas.






