
“¡Herminio! Grita Píndaro. En el último año y medio has dado varios viajes al extranjero y lo que más me alegra es que, en muchos momentos de tu ausencia, te has perdido de interesantes episodios de una novela que ha provocado más lágrimas que las de aquella escritora de apellido Tellado”… “Oye, tú eres mi alter ego y, como tal, estás en la obligación de mantenerme informado de cuando acontece en mi ausencia”-le reprende Herminio-… Píndaro no se hace esperar y, con su frente en alto, le comenta: “Al parecer, la descomposición social ha permeado los estamentos responsabilizados de hacer cumplir plenamente los reglamentos que, plasmados en unas bases públicas, son las reglas de juego establecidas, institucionalmente, por la misma sociedad”-expresa con tristeza-… “Píndaro –le responde Herminio-, desde nuestra estancia temporal en los Estados Unidos en asuntos médicos familiares, hemos visto con mucha pena cómo parece haberse jugado con ciertos principios básicos en el proceso de escogencia de algunas obras a ser exhibidas y que, luego, estarían sujetas a ser premiadas o no dentro de la 31 Bienal que hoy se nos muestra”.
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“El más reciente gran evento artístico celebrado en nuestro país –continúa Herminio-, supuesto a ser el de mayor relevancia en los últimos años, por lo visto y leído en los medios de comunicación aparentemente torció en el camino… Como artista del lente, dos aspectos tengo que tocar, pues ambos me han dejado la incógnita de si la credibilidad todavía existe como tal en nuestro lenguaje… El primero de ellos y, quizás el de menos importancia en estas reflexiones, ha sido la decisión de dejar fuera la exhibición de una obra que inscribimos y que estuvo regida por todos los rigores propios de una creación artística y que nos vimos motivados a dar vida luego de las desgracias del pasado 8 de abril, en que perdieron la vida más de doscientas veinte personas, y poder a través de ella rendirles un profundo homenaje… El marco conceptual de nuestra fotografía, su diseño, creación, preparación y realización, estuvo guiado por los criterios de reconocidos maestros fotógrafos y curadores, quienes –conscientes del nivel de una bienal, supervisaron cada detalle de nuestro proceso artístico… Las razones del rechazo a exhibir nuestra producción nunca nos han sido comunicadas y, sin embargo, aún así hoy respetamos la decisión del jurado actuante”… Píndaro, que aún no ve razón para lo acontecido, le cuestiona: “¿Y qué has pensado hacer para que sea una realidad el que tu fotografía pueda tributar ese homenaje a las almas idas a destiempo el pasado 8 de abril?”… Una inmediata respuesta resuena en el ambiente: “¡Nuestro objetivo no está del todo perdido!, exclama Herminio… La obra ya forma parte de nuestro próximo material impreso “El alma de las cosas”, para cuya imagen hemos recibido el inmenso apoyo del poeta nacional José Mármol, con unas sentidas y profundas palabras que marcarán un hito en la colección de nuestros libros de fotografía artística” –concluye con orgullo.
“Sin embargo –interrumpe Píndaro-, lo que es inaceptable es que se falte el respeto a una de las áreas que ha sido uno de los campos más exigentes a través de la historia del arte: la Escultura… Me parece que estamos echando para atrás como el cangrejo… Con ello, también se afecta a todos los artistas que vienen trillando ese camino-, ¡Cuidado con regresar tan lejos como al mundo de las cavernas!” –completa su reflexión-… Herminio, entonces reflexiona: “Dos de nuestras tres últimas entregas de la Serie Píndaro –que hoy llega a su número 371-, recientemente fueron dedicadas al Maestro de la Escultura de nuestro país, don Tony Prats Ventós y, debo confesar, que me ha estremecido el que algunas de sus grandes obras que han estado en exhibición permanente en el MAM, hoy estén a la par de ‘esta rama’ que han querido ‘hacer’ artística –ya casi seca, por demás-, y que han premiado con los mejores lauros… -Y, agrega-, cuando nos enteramos del caso, además de sentirnos indignados, nos apenó que no se escogiera al Jardín Botánico para exhibirla en su estado real, como parte importante, de nuestra naturaleza…”.
Píndaro –que nunca falla en su sentencia-, agrega: “Aquellos sectores que han protagonizado uno de los momentos más lamentables en el marco de la celebración de un evento cuya esencia es la transparencia, deben recordar que los inventos a veces son basados en lamentables decisiones, cuya probabilidad y certeza a veces toman años para su comprobación, pero ¡Cuidado!… ¡No se debe jugar con lo profano!… En este caso, estos 31 años podrían estar marcando un antes y un después en que se selle, históricamente, un irrespeto a lo sublime del arte nacional”.
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