Recientemente, el Instituto de Energía de la UASD planteó un tema que merece nuestra atención y análisis cuidadoso, en lugar de una aceptación o rechazo inmediato. En líneas generales, el estudio presentado cuestiona la base utilizada para establecer el precio del gas licuado de petróleo, así como la metodología de medición empleada.
Además, hace hincapié en varios cargos incluidos en el Precio de Paridad de Importación (PPI) y en la falta de transparencia en una cadena comercial que impacta a hogares, restaurantes, industrias y transportistas.








