
El reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán se produce tras casi cuatro meses de tensiones, donde el sabotaje en el estrecho de Ormuz afectó el mercado energético. Sin embargo, expertos señalan que una crisis económica mayor ha sido evitada, en parte, gracias a la intervención de China.
El presidente Donald Trump opinó que este pacto ha prevenido una "catástrofe económica" que podría haber surgido de una guerra prolongada, cuya influencia se ha sentido globalmente. En la región de Asia-Pacífico, donde se dirigen la mayoría de las exportaciones energéticas de Ormuz, algunos países están al borde de quedarse sin reservas.
Según datos de la consultora Kpler, el petróleo disponible en diversos países de Asia muestra que, a 15 de junio, Pakistán y Filipinas tenían suficiente para solo 11,9 días. En comparación, Japón y China tienen reservas para 129,9 y 160,7 días, respectivamente. Muyu Xu, analista de Kpler, menciona que la mayoría de los países asiáticos deberían haber asegurado parte de su suministro para agosto.
Aunque la guerra ha disminuido las previsiones de crecimiento global, y algunos bancos centrales han incrementado sus tasas para contrarrestar la inflación, la crisis no ha estallado. A pesar de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó de una gran perturbación en el suministro energético, el precio del barril de brent ha oscilado, llegando a 77,76 dólares después del acuerdo.
Javier Blas, columnista de Bloomberg, destaca que, a pesar del shock petrolero, no se ha desencadenado una crisis económica severa. Entre las razones citadas se incluyen una menor dependencia del petróleo y la intervención de China, que ha actuado como un "colchón" para el mercado.
En mayo, las importaciones chinas de petróleo cayeron a 7,8 millones de barriles diarios, la cifra más baja en casi diez años. Blas considera que, sin la reducción china, la situación habría sido muy diferente, sugiriendo que Pekín ha desempeñado un papel crucial al evitar una crisis mundial.
La firma del memorando establece un compromiso de Irán para garantizar el paso seguro de buques durante 60 días, mientras se busca un acuerdo de paz a más largo plazo. Se estima que el tráfico en Ormuz podría tardar semanas o meses en regresar a niveles normales, y la demanda también podría necesitar tiempo para recuperarse. Sin embargo, la capacidad de China para esperar mejores precios antes de reingresar al mercado también influirá en la situación económica global.






