
De acuerdo con datos de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), los delitos ambientales constituyen una de las actividades ilícitas más lucrativas, ocupando el tercer lugar en el mundo, solo por detrás del tráfico de drogas (US$344,000 millones) y las falsificaciones (US$288,000 millones). República Dominicana no es ajena a este flagelo.






