Por JUAN LÓPEZ
El gobierno del PRM-Abinader, haciendo caso omiso a las observaciones y la participación de la oposición, aprobó y promulgó en un plazo de tres días hábiles, el pasado 18 de junio, la Ley No. 30-26, conocida como el nuevo "paquetazo fiscal". Esta decisión ha desencadenado una respuesta de la clase media, que empieza a mostrar su descontento.
Dicha legislación, presentada como necesaria para el país bajo el pretexto de generar más de 50 mil millones de pesos y ahorrar otros 40 mil, se justifica con la supuesta amenaza de una crisis económica provocada por la guerra en el Medio Oriente. Sin embargo, los nuevos impuestos establecidos en la Ley 30-26 afectan especialmente a productos y servicios que son esenciales para la vida cotidiana de la mayor parte de la clase media urbana en la República Dominicana.
El clima de insatisfacción ha crecido considerablemente, ya que la clase media se ha visto dañada por las políticas del gobierno, que han vulnerado derechos y aspectos socioeconómicos fundamentales. Entre las preocupaciones principales se encuentran el aumento de tarifas de energía eléctrica, la escalada de precios en los combustibles, y el incremento sostenido en el costo de la vida, que en mayo reflejó un aumento superior al 8% en las canastas familiares.
Además, la clase media enfrenta problemas cotidianos como el tráfico congestionado, nuevas cargas fiscales y el encarecimiento de medicamentos y servicios educativos. Las protestas también se han intensificado a raíz de la propuesta de una "ley mordaza" que amenaza la libertad de expresión, así como por el creciente endeudamiento del país y la falta de garantías en materia de seguridad ciudadana.
Las manifestaciones han comenzado a surgir en formas como cacerolazos y marchas hacia el palacio presidencial, complementadas con denuncias en medios de comunicación y redes sociales. Durante los cinco gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la clase media había disfrutado de un crecimiento significativo gracias a la estabilidad macroeconómica y una baja inflación.
Es importante recordar que el descontento de la clase media fue un factor clave en las derrotas políticas del PLD en 2020 y 2024, y el PRM-Abinader debería tomar nota de la insatisfacción actual. Esta clase media, resentida por las fallidas promesas de cambio y bienestar, se está movilizando para exigir respeto a sus derechos y una mejor calidad de vida, de acuerdo con lo establecido en el artículo 7 de la Constitución.
Esperemos que el gobierno preste atención a estas señalizaciones antes de que sea demasiado tarde.






