Danilo Cruz Pichardo
La cuestión de los feminicidios se presenta como un desafío persistente en República Dominicana y en otras naciones, sin embargo, es posible implementar medidas preventivas que podrían contribuir a su disminución. El problema radica en que obtener resultados distintos requiere un cambio en los métodos utilizados.
Hasta este momento, el denominado Punto Vida, que se refiere a espacios habilitados en oficinas públicas y comercios para que las mujeres soliciten ayuda, ha demostrado ser ineficaz. Esto se debe a que los ataques suelen ser rápidos y sorpresivos, dejando poco margen para la intervención.
Asimismo, la Línea de Emergencia 212, un servicio del Ministerio de la Mujer para la atención de víctimas de violencia, no ha dado resultados positivos. La Fuerza de Tarea Conjunta entre la Policía Nacional y el Ministerio de Interior y Policía tampoco ha logrado los avances esperados, y las órdenes de alejamiento para maridos o exmaridos celosos a menudo no son suficientes.
Entre las propuestas de prevención, se destaca la creación de Casas de Acogida, refugios temporales para mujeres en riesgo. No obstante, muchas mujeres no optan por esta alternativa, ya que interrumpe su vida cotidiana, a pesar del peligro que enfrenten al permanecer en sus entornos habituales.
En el primer trimestre de 2026, ya se han registrado cerca de 50 feminicidios, lo que sugiere una tendencia alarmante que podría llevarnos a cifras similares a las de años anteriores, donde el promedio anual fluctuaba entre 140 y 180 casos. Además, el aumento de la pena de 30 a 40 años en el Nuevo Código Penal no ha mostrado un impacto en la disminución de la violencia de género.
Cruz Pichardo señala que se requiere un estudio psicológico exhaustivo sobre el comportamiento de hombres celosos y obsesivos, sugiriendo que se debería contar con la asistencia de psicólogos y psiquiatras en instituciones dedicadas a la protección de la mujer. Se sugiere investigar las motivaciones de hombres con ansiedad y depresión relacionados con mujeres que no corresponden a su afecto, con el fin de identificar y tratar a estos individuos como potenciales peligros.
La propuesta incluye la necesidad de construir cárceles especializadas para estos casos, donde puedan recibir tratamiento adecuado en lugar de ser encarcelados junto a criminales comunes, lo que podría agravar su estado mental. De acuerdo con el autor, muchos hombres que actúan de forma violenta son enfermos mentales que, sin la ayuda necesaria, pueden caer en pensamientos suicidas o, en el peor de los casos, optar por matar a sus exparejas por celos.
"Usando los métodos de siempre nunca obtendremos resultados diferentes", concluye Cruz Pichardo.








