Por Genara Sánchez
Cada vez que un integrante de la Policía Nacional se ve envuelto en un incidente negativo, la reacción de la sociedad es completamente comprensible. Sin embargo, es injusto generalizar y evaluar a toda la institución por las acciones de unos pocos.
Aquellos que utilizan el uniforme para abusar de su poder o infringir la ley deben enfrentar las consecuencias legales. A la vez, existen miles de policías que desempeñan su labor con integridad, respeto y un verdadero sentido de servicio, aunque sus esfuerzos rara vez sean destacados en los medios.
La ciudadanía tiene el derecho de solicitar una policía más transparente y comprometida con la comunidad, pero también debe reconocer a aquellos que dignifican el uniforme a través de su conducta.
Como menciona Romanos 14:12: “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.”
Lo cierto es que no todos los policías son iguales.
La justicia implica evaluar a cada persona por sus acciones individuales, en lugar de condenar a todos por los errores de unos cuantos.






