Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolano@gmail.com)
La reforma fiscal presentada al Congreso Nacional por el presidente Luis Abinader, conocida como “Medidas pro-crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional”, busca generar ingresos extraordinarios entre 40 mil y 50 mil millones de pesos. Aprobada de manera urgente, en dos lecturas consecutivas en ambas cámaras, fue criticada por no considerar las sugerencias de partidos de oposición y diversos sectores sociales.
Se estima que los ingresos a recaudar podrían superar las proyecciones iniciales. Esta ley, promulgada rápidamente con el número 30-26, era anticipada debido a informes sobre la disminución del precio del barril de petróleo. Sin embargo, varios partidos opositores, especialmente la Fuerza del Pueblo, han cuestionado la gestión del gobierno, argumentando que ha manejado grandes sumas de dinero que se han malgastado en gastos innecesarios, como nóminas, publicidades excesivas y subsidios. Consideran que, dado el aumento en exportaciones y recaudaciones, la reforma fiscal carece de justificación.
La reforma fue propuesta en un momento en que el precio del barril de petróleo comenzaba a descender, gracias a un acuerdo de paz entre Estados Unidos, Irán e Israel, que ha reabierto el Estrecho de Ormuz. A pesar de que se anunció un congelamiento de los precios del combustible por tres meses si el barril supera los 95 dólares, los costos han seguido aumentando. En este contexto, se augura que el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) se incrementará, afectando a los sectores más vulnerables de la población.
Expertos señalan que la administración de Abinader ha acumulado más deuda en seis años que todos los gobiernos desde 1844. Actualmente, la deuda externa supera los 82 mil millones de dólares, y el gobierno ha desembolsado más de 180 mil millones de pesos solo en pagos de intereses. Aunque algunos impuestos son considerados provisionales, históricamente tienden a permanecer, como ha ocurrido con otras tasas.
Además, se critica que el gobierno no haya gravado adecuadamente a las más de 80 mil bancas de loterías existentes, muchas de ellas operando ilegalmente, reduciendo su carga tributaria en lugar de aumentarla. Por otro lado, se plantea la necesidad de gravar vehículos de lujo de la misma manera que aquellos de menor cilindraje, así como de perseguir la evasión fiscal y recuperar recursos de funcionarios condenados por corrupción.
Las reformas fiscales, sin importar su nombre, suelen resultar en un aumento de la inflación y los precios de la canasta básica. Se considera que el sacrificio económico debería ser compartido por todos, y no recaer únicamente en la clase media y los más pobres. Se insta a los legisladores a ser igualmente diligentes con iniciativas que beneficien al país, especialmente a los más necesitados. ¡Que Dios nos proteja!






