La ascendente popularidad de los “finfluencers”, o creadores de contenido sobre finanzas, en la toma de decisiones de inversión ha generado inquietud entre ciertos reguladores del mercado de valores en la región. Esto se debe a los potenciales riesgos de fraude o confusión que puede acarrear la diseminación de información financiera sin el necesario control o expertise especializado.






