Por Kelvin Ortiz Faña
El Pregonero, Santo Domingo.– Este domingo, el comunicador y periodista Elvin Castillo publicó un artículo en El Pregonero titulado “La Presidencia de la República no es un reality”, en el que advierte sobre los peligros que representan las aspiraciones de figuras mediáticas e influencers para liderar el país sin la necesaria preparación, experiencia o estabilidad que exige un cargo tan alto.
Aunque no menciona nombres específicos, su escrito ha sido interpretado como una crítica dirigida al empresario y creador de contenido Santiago Matías (Alofoke), quien ha sido considerado por algunos seguidores como una posible figura política en el futuro.
En su artículo, Castillo enfatiza que la presidencia no debe ser tratada como un concurso de popularidad, ni depender de la viralidad en redes sociales. Asegura que "la Presidencia de la República no puede convertirse en un concurso de popularidad, ni en el premio mayor de un algoritmo, ni en el resultado de una moda pasajera en las redes sociales. Un país no se gobierna con likes, se gobierna tomando decisiones difíciles".
El periodista también reconoce el descontento creciente de la población con la política tradicional, pero advierte que esta frustración no debe llevar a experimentar con “soluciones irresponsables” o a confiar en supuestos salvadores sin las capacidades adecuadas para gobernar. Propone que para aspirar a la presidencia se debería exigir un nivel moral relacionado con la formación, conocimiento y madurez, al tiempo que critica a aquellos que, según su opinión, fomentan antivalores y carecen de estabilidad emocional.
Además, Castillo hace hincapié en las posibles repercusiones económicas de la incertidumbre política, subrayando que la confianza institucional ha sido fundamental para el crecimiento de la República Dominicana en las últimas décadas. En un pasaje notable, compara la elección de un presidente con otras profesiones que requieren especialización: "Cuando tienes un problema del corazón buscas un cardiólogo; si necesitas volar un avión buscas un piloto; si necesitas construir un edificio buscas arquitectos e ingenieros. ¿Crees entonces que cualquiera puede ser presidente de la República?"
Finalmente, el autor sostiene que la República Dominicana precisa de una nueva generación de líderes que posean principios, preparación y visión de Estado, afirmando que la política no debe ser reemplazada por el espectáculo. Concluye su escrito reiterando que “la Presidencia de la República no es un reality show. Es la responsabilidad más grande que puede asumir un dominicano, y a ese cargo no se llega a ver qué pasa, sino a conducir con pulso firme el destino de toda una nación.”






