El diario digital Sinergya.com.do publicó recientemente un artículo que aborda el preocupante fenómeno de los feminicidios en la República Dominicana, poniendo de relieve la grave situación que enfrentan muchas mujeres a manos de sus parejas o exparejas. En este contexto, dos expertas, la doctora Soraya Caba, con un enfoque teórico, y Rosalina Camilo, una líder católica de base, ofrecen sus perspectivas complementarias sobre cómo las estrategias tradicionales para combatir los feminicidios se ven superadas por la necesidad de un análisis tanto técnico como empírico.
Aquellos que tienen la oportunidad de compartir sus pensamientos deben seguir generando conciencia sobre la alarmante realidad que representan los feminicidios en el país. Este problema, junto a temas como la crisis haitiana, el déficit fiscal histórico y el desafío en la educación, constituye uno de los principales retos que debe afrontar la sociedad dominicana. Según la doctora Caba, "es crucial mantener un discurso que modifique las creencias y actitudes sobre la violencia y el comportamiento de agresores y víctimas". Resalta la importancia de la persistencia en el compromiso hacia los logros sociales y la necesidad de un enfoque claro por parte de los medios de comunicación para incidir de manera efectiva en esta problemática.
Pese a la tarea de los medios, la persistencia de casos de feminicidios sugiere que no se ha alcanzado un impacto significativo en la conciencia de los potenciales agresores, quienes siguen cometiendo estos actos violentos. Los medios a menudo cubren los asesinatos sin promover la prevención adecuada ni la comprensión de sus causas, lo cual alimenta una competencia por audiencias a expensas de la educación sobre el tema.
El viejo adagio de que "en pleito de marido y mujer nadie se debe meter" ha sido un estándar entre los dominicanos, que a menudo justifica la falta de intervención en situaciones de conflicto. Sin embargo, organismos como la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica en Estados Unidos sugieren que las víctimas pueden permanecer en relaciones abusivas por diversas razones, como el amor o el miedo a represalias. Por tanto, es vital que el entorno de la pareja se involucre en las primeras señales de conflictos, orientando la situación hacia una resolución pacífica o, de ser necesario, el cese de la relación para evitar tragedias.
Desde hace más de dos décadas, he discutido la necesidad de incorporar la cultura de paz y resolución de conflictos en el sistema educativo. Aunque se señala que estos conceptos se integran de forma transversal en el currículo, los resultados demuestran que el problema de la violencia de género no se ha abordado con la eficacia necesaria. Aunque los registros de la Procuraduría General de la República indicaron una disminución de feminicidios de 77 en 2015 a 55 en 2025, cada caso sigue siendo inaceptable, como afirma el presidente Luis Abinader, y es imperativo superar métodos que han demostrado ser insuficientes.







