EL PREGONERO, WASHINGTON.— La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ha hecho públicas varias decenas de informes presidenciales que revelan que, años antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, los organismos de inteligencia informaron a las administraciones de Bill Clinton y George W. Bush sobre los planes de Osama bin Laden y Al Qaeda para llevar a cabo ataques en territorio estadounidense.
Esta desclasificación histórica, que coincide con el 25 aniversario de los atentados, incluye 71 documentos del President’s Daily Brief (PDB), el informe de inteligencia confidencial preparado para el presidente y otros altos funcionarios. La CIA sostiene que esta es su mayor publicación de análisis relacionados con el 11-S.
Entre las revelaciones más notables se encuentra un informe del 10 de septiembre de 1998 que contemplaba la posibilidad de que Al Qaeda utilizara un avión con explosivos para atacar una ciudad estadounidense. Los documentos indican que la información disponible era fragmentada y carecía de detalles claros sobre el momento, el lugar y el método de un posible ataque.
Otro documento, fechado el 4 de diciembre de 1998 y titulado “Bin Ladin Preparing To Hijack US Aircraft and Other Attacks”, advertía sobre preparativos para ataques en Estados Unidos, incluso la posibilidad de secuestrar un avión estadounidense. Este informe también mencionaba la capacitación para el secuestro de aeronaves y potenciales operaciones contra aviones civiles o militares.
Las alertas continuaron en los años siguientes. Durante la administración de George W. Bush, un famoso informe presidencial del 6 de agosto de 2001, apenas cinco semanas antes de los atentados, ya advertía sobre la disposición de Bin Laden para atacar en el territorio estadounidense.
No obstante, los documentos desclasificados no prueban que las autoridades conocieran de antemano el plan específico que se llevó a cabo el 11 de septiembre. La misma CIA describe la inteligencia de ese periodo como escasa, difusa e imprecisa, aunque admite que sus analistas intentaban alertar sobre la creciente amenaza que representaba Al Qaeda.
El 11 de septiembre de 2001, terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales: dos se estrellaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, uno impactó el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania.
La nueva documentación reabre el debate sobre una de las grandes incógnitas históricas relacionadas con el 11-S: hasta qué punto el sistema de inteligencia estadounidense estaba al tanto de la amenaza de Al Qaeda y por qué las numerosas señales disponibles no llevaron a una advertencia suficientemente clara que pudiera evitar los ataques.






