En América Latina, la inteligencia artificial ha dejado de ser una perspectiva lejana en el ámbito de la ciberseguridad para convertirse en una prioridad urgente. Según un estudio de Kaspersky, un impresionante 97% de las empresas en la región tiene planes de integrar IA en sus operaciones de seguridad, especialmente en los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC). Esta integración busca mejorar la detección de amenazas, automatizar respuestas y aumentar la eficacia de los equipos de seguridad.
No obstante, la implementación de esta tecnología enfrenta desafíos significativos. Se observa una discrepancia notable entre las expectativas sobre la IA y su ejecución práctica. Factores como la falta de datos de entrenamiento de calidad, la escasez de expertos en el área, los elevados costos de integración y las nuevas amenazas vinculadas a su uso son obstáculos que complican su adopción efectiva.







